Recitales de proximidad

Un Grito Enraizado nace de la simbiosis de los proyectos personales de Gustavo Duch y Guille Jové, una fusión entre cuentos y canciones, poemas y músicas.  Para ambos, la preocupación por la tierra que nos sustenta, la Tierra que nos acoge, y el respeto para quienes la cuidan y la protegen son temas principales.

Si ‘conspirar’, es respirar al unísono con alguien, este es el caso de Guille y Gustavo que se conocieron en el 2015 en un lugar por donde pasea mucha gente, “El Bosque Habitado”, programa de de Radio 3 (Radio Nacional de España).

Desde entonces, distintos colectivos, asociaciones o entidades públicas han apostado por el concierto-recital “Un Grito Enraizado” para la apertura o clausura de jornadas, cursos o ciclos de actividades culturales.

En cada recital, el proyecto, como una larva de insecto, muda, renace y crece, añadiendo piezas, actualizando temáticas pero siempre con un sello propio: recitales de proximidad.

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Guille Jové

En estos tiempos en los que la globalización nos absorbe cultural y económicamente, mi propuesta aboga por relocalizar la música, así como la economía y las relaciones sociales, para apostar por otras formas de vida, más rurales y menos dañinas con el planeta. Creo que la música es una fuerza opuesta, y necesaria, a los derroteros impuestos por la sociedad. Entre las letras de mis canciones siempre aparecen elementos inusuales y variopintos: «El Cerrato, el valle de la Esgueva, jaras que arden, espigas que germinan, nogalas dañinas, flores delatadoras, olmedas con grafiosis, salvias, enebros, cerezos, eucaliptos, higueras con brevas maduras, vencejos, un búho chico, un gorrión encerrado en una jaula de cristal, perdices, avutardas, corzos, pueblos, montes comunales, cabreros, huertas, decrecimiento, jotas, canciones populares, libros prohibidos, cadenas rotas, y la libertad, siempre la Libertad.»

Gustavo Duch

Con las mismas grandiosas pretensiones sin resolver: un mundo mejor, durante muchos años mi escenario de actuación fue el espacio colectivo de las organizaciones de  desarrollo, en este caso Veterinarios Sin Fronteras. Al tiempo le añadí, cual investigador sin lupa, textos y artículos de denuncia para la prensa y para los libros. “No vamos a tragar”, “Con los pies en la Tierra” o “Mucha gente pequeña” son títulos que explicitan las temáticas que considero vitales: rehacer, desde la soberanía alimentaria, el sistema alimentario y agrícola ahora en manos de terratenientes, corporaciones e insensatos que quieren acabar con los pueblos y la Naturaleza. Y, sin ser cardíologo, fue descubrir que son los estímulos que entran por el corazón los que marcan nuestros pasos, que mi decorado es también la poesía y los relatos, pues como dice Juan Gelman, “la poesía es como un árbol sin hojas que nos da sombra”. Y si esa sombra de nogala tiene música, mejor.