Gustavo Duch

Con las mismas grandiosas pretensiones sin resolver: un mundo mejor, durante muchos años mi escenario de actuación fue el espacio colectivo de las organizaciones de  desarrollo, en este caso Veterinarios Sin Fronteras. Al tiempo le añadí, cual investigador sin lupa, textos y artículos de denuncia para la prensa y para los libros. “No vamos a tragar”, “Con los pies en la Tierra” o “Mucha gente pequeña” son títulos que explicitan las temáticas que considero vitales: rehacer, desde la soberanía alimentaria, el sistema alimentario y agrícola ahora en manos de terratenientes, corporaciones e insensatos que quieren acabar con los pueblos y la Naturaleza. Y, sin ser cardíologo, fue descubrir que son los estímulos que entran por el corazón los que marcan nuestros pasos, que mi decorado es también la poesía y los relatos, pues como dice Juan Gelman, “la poesía es como un árbol sin hojas que nos da sombra”. Y si esa sombra de nogala tiene música, mejor.

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